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Las casas astrológicas, en los nueve sistemas

Las doce casas dicen en qué parte de la vida cae cada astro. Hay nueve maneras de trazarlas y no dan lo mismo: aquí puedes verlas todas con tus datos, comparar y quedarte con la que te encaje.

  • Los nueve sistemas
  • Comprobado contra Swiss Ephemeris
  • Gratis y sin registro
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Aquí la hora no es opcional. Las casas necesitan la hora exacta de nacimiento, sin excepción. Dan la vuelta completa cada veinticuatro horas, o sea que cada cuatro minutos se mueven un grado: sin la hora no hay nada que calcular. Si no la sabes, la carta astral sí funciona igualmente con el Sol, la Luna y los planetas.

1 Tus datos de nacimiento

Tal como figura en tu Libro de Familia o partida de nacimiento, sin corregir nada por el horario de verano. Si en tu documento pone «10:35 PM», elige «22 h · 10 de la noche» y 35 min.

Cobertura mundial: los 245 países, con España completa (casi 7.000 municipios) y el resto de países desde 5.000 habitantes.

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Un poco de teoría, por si te interesaTu carta se acaba aquí. Lo que viene no cambia con tus datos: es de dónde salen las doce casas y por qué hay nueve maneras de trazarlas.

7 Las doce casas, una por una

Esto no es tu carta: es el diccionario de las doce casas, y es igual para todo el mundo. Sirve para saber qué significa «la casa VIII» cuando aparece ahí arriba.

I La presencia

Tu cuerpo, tu arranque, la primera impresión

La casa que empieza en el Ascendente. Es el envoltorio: el cuerpo, la manera de entrar en los sitios, lo que la gente registra antes de que abras la boca. También el impulso con el que empiezas las cosas.

Cómo entras en un sitio donde no conoces a nadie, qué dice la gente de ti antes de tratarte, tu cuerpo y tu salud, la manera de empezar las cosas.

II Los recursos

Lo que ganas, lo que tienes, lo que valoras

El dinero que entra por tu propio esfuerzo, las cosas que posees y, sobre todo, el criterio con el que decides qué vale la pena. La tradición la lee también como la seguridad material y la relación con el cuerpo como sustento.

Tu sueldo y de dónde sale, lo que compras sin pensarlo y en lo que no gastas ni un euro, las cosas que guardas, cuánta seguridad necesitas tener en el banco.

III El entorno cercano

Hablar, aprender, moverte cerca, los hermanos

La casa de lo que tienes a mano: los hermanos, el barrio, los trayectos cortos, las conversaciones de cada día y el aprendizaje que se hace sin darse cuenta. Aquí se ve cómo circula la información a tu alrededor.

Los hermanos, el grupo de mensajes, los vecinos, los trayectos de cada día, los cursos cortos, y cuánto de tu vida pasa hablando.

IV La raíz

La casa, la familia, de dónde vienes

El fondo del cielo, el punto más bajo de la carta. La familia de origen, la vivienda, lo que consideras tuyo de verdad y el sitio donde bajas la guardia. También los finales: la tradición la lee como el cierre de los ciclos.

La casa donde creciste y la que tienes ahora, tus padres, el pueblo o el barrio del que vienes, y lo que haces cuando no te ve nadie.

V El juego

Crear, disfrutar, cortejar, los hijos

Lo que haces porque te da la gana y no porque toque: crear, jugar, ligar, apostar, criar. Es la casa del disfrute y del riesgo elegido, y también la de lo que sale de ti y lleva tu marca.

Las aficiones que no dan dinero, ligar, los hijos, jugar, subirte a un escenario, y lo que haces un domingo porque te apetece.

VI El día a día

La rutina, el oficio, la salud, servir

El trabajo entendido como oficio y como rutina, no como carrera. Los hábitos, la salud del cuerpo, las tareas que se repiten y la manera de ponerte al servicio de algo. La casa menos lucida y una de las que más se nota.

El trabajo de cada día y los compañeros, los horarios, la comida y el ejercicio, el médico, los animales, y las cien tareas pequeñas que sostienen la semana.

VII El otro

La pareja, los socios, los pactos

La casa que empieza en el Descendente, justo enfrente de la primera. Todo lo que se hace de dos en dos: la pareja, los socios, los contratos. La tradición incluye aquí a los adversarios declarados, que también son un vínculo cara a cara.

La pareja, los socios, el abogado o el jefe con quien negocias, los contratos que firmas, y qué te pasa cuando alguien te lleva la contraria.

VIII Lo compartido

Lo que se pone en común, las crisis, la intimidad

El dinero y los recursos que no son solo tuyos: herencias, deudas, lo que aporta la otra persona. Y por extensión todo lo que obliga a soltar el control: la intimidad profunda, las crisis y las transformaciones de las que se sale siendo otra persona.

Las cuentas y las deudas compartidas, las herencias, los préstamos, los seguros, el sexo, y lo que solo le cuentas a una persona.

IX El horizonte

Viajar lejos, estudiar, creer

Lo que amplía el mundo: los viajes largos, el extranjero, los estudios que cambian la manera de pensar, la ley, la filosofía y las creencias. Es la casa opuesta a la III: allí lo cercano, aquí lo que queda lejos.

Los viajes largos, vivir en otro país, la carrera o la tesis, la religión o la falta de ella, los juicios, y las ideas que te cambiaron la cabeza.

X La carrera

La vocación, el reconocimiento, la autoridad

La casa que empieza en el Medio Cielo, el punto más alto. La vocación, el oficio por el que te conocen, la reputación y la relación con quien manda. No es lo que haces de nueve a seis: es aquello por lo que la gente sabe quién eres.

El oficio por el que te conocen, el cargo, los jefes, el prestigio del apellido, y lo que contestas cuando alguien te pregunta a qué te dedicas.

XI Los tuyos

Los amigos, los grupos, lo que esperas

Las amistades, los grupos a los que perteneces, los proyectos colectivos y las expectativas de futuro. La casa de la gente que eliges, por oposición a la familia de la cuarta, que te viene dada.

Los amigos, la cuadrilla, el club, el sindicato o la asociación, los proyectos en común, y lo que esperas que pase dentro de diez años.

XII Lo que no se ve

El retiro, lo inconsciente, lo que se hace entre bastidores

La última casa, justo antes del Ascendente. Lo que queda fuera de la vista: el mundo interior, el retiro, los hospitales y las instituciones, el trabajo que nadie firma. La tradición la asocia a lo que uno mismo se pone por delante sin querer.

Las horas a solas, el sueño y los sueños, los hospitales y los encierros, lo que haces entre bastidores sin que se te reconozca, y lo que ni tú te acabas de reconocer.

8 Signos y casas: dos ruedas

Hay dos maneras de partir el cielo en doce, y se usan las dos a la vez. La primera sigue el recorrido del Sol a lo largo del año: son los signos, están pegados a las estaciones y se mueven un grado al día. La segunda parte del horizonte que tenías encima en tu minuto y en tu sitio: son las casas, y como la Tierra gira, dan la vuelta entera cada veinticuatro horas. Un astro cae dentro de un signo y dentro de una casa a la vez. El signo dice de qué manera; la casa dice en qué parte de la vida.

♈︎♉︎♊︎♋︎♌︎♍︎♎︎♏︎♐︎♑︎♒︎♓︎Los signos · un grado al día123456789101112HORIZONTELas casas · una vuelta al día360×

La rueda de fuera gira un grado al día. La de dentro, una vuelta entera cada veinticuatro horas. Por eso dos personas nacidas el mismo día a horas distintas tienen los mismos signos y las casas completamente cambiadas.

«El Sol en la casa III»: qué cae dentro de qué

Entonces, ¿qué quiere decir «el Sol en la casa III»? El Sol dice dónde te juegas quién eres, y la casa III es el trozo de vida de hablar, los hermanos y el barrio: entre los dos dicen que te juegas quién eres hablando y entendiendo. El astro dice qué; la casa dice dónde. Y va en ese orden: la casa no cae encima del Sol, es el Sol el que cae dentro de una casa.

Aquí está el asunto de toda esta página. Que el Sol estaba a cuatro grados de Tauro en tu minuto no lo discute nadie: los nueve métodos dicen exactamente lo mismo y cualquier programa te dará ese número. Lo que se discute es dónde van las ocho líneas que parten el círculo en doce. El astro no se mueve nunca; se mueven las líneas que tiene debajo. Y si una línea pasa por delante o por detrás de tu Sol, el mismo punto del cielo se queda en una casa o en la siguiente.

III☉el Sol cae en la casa III
Un reparto de las ocho líneas discutidas.
II☉el Sol cae en la casa II
Otro reparto: una línea le ha pasado por delante.

El punto dorado está exactamente en el mismo sitio del cielo en los dos dibujos. Lo único que cambia son las líneas de debajo, y eso es todo lo que discuten los nueve métodos.

9 Lo que sí se puede señalar con el dedo

De las doce divisiones, dos son físicas y no admiten discusión: el Ascendente, que es el punto del zodiaco que estaba saliendo por el horizonte este, y el Medio Cielo, que es el punto más alto del cielo. Los podrías señalar con el dedo. Con esas dos líneas el cielo queda partido en cuatro, pero hacen falta doce, y las ocho que faltan no tienen ningún sitio evidentemente correcto. De ahí salen los nueve sistemas.

ASCENDENTEMEDIO CIELOesteoeste
Los dos puntos físicos: donde el zodiaco cruza el horizonte y donde toca lo más alto.
¿DÓNDE VAN ESTAS 8?esteoeste
Las ocho líneas que faltan. Ningún método ha conseguido imponerse.
¿Por qué no se ponen de acuerdo?

La eclíptica está inclinada 23,4° respecto al ecuador, así que los signos no tardan lo mismo en salir por el horizonte. Desde España, Aries sale en poco más de una hora y Escorpio tarda dos horas y media: más del doble. Los sistemas que reparten tiempo —Placidus, Koch, Topocéntrico— heredan esa desigualdad y producen casas de cuarenta y seis grados junto a casas de veinte. Los que reparten espacio o usan los signos, no.

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Las posiciones astronómicas de esta página son exactas: las cúspides están comprobadas contra Swiss Ephemeris en las nueve variantes. La interpretación es otra cosa. La astrología no es una ciencia y sus lecturas no tienen validez predictiva demostrada. Tómalo como entretenimiento y como una pieza curiosa de historia de las ideas.

¿Aún no sabes tu Ascendente? Calcula tu carta astral →

Preguntas frecuentes sobre las casas

¿Qué son las casas astrológicas?

Son doce divisiones del cielo tal como se veía desde tu lugar de nacimiento en tu minuto exacto. No hay que confundirlas con los signos: los signos son la posición del Sol a lo largo del año y avanzan un grado al día; las casas dependen del giro de la Tierra y dan la vuelta entera cada veinticuatro horas. Un astro cae dentro de un signo y dentro de una casa a la vez. El signo dice de qué manera; la casa dice en qué parte de la vida.

¿Por qué hay nueve sistemas de casas distintos?

Porque solo dos de las doce divisiones son físicas: el Ascendente, que es el punto del zodiaco que estaba saliendo por el horizonte este, y el Medio Cielo, que es el punto más alto del cielo. Esas dos se calculan con trigonometría y no admiten discusión. Con ellas el cielo queda partido en cuatro, pero hacen falta doce, y las ocho líneas que faltan no tienen ningún sitio evidentemente correcto. Cada sistema propone una manera distinta de trazarlas, y llevan mil quinientos años sin ponerse de acuerdo.

¿Cuál es el sistema de casas correcto?

No hay manera de saberlo, y quien diga lo contrario está vendiendo algo. Placidus es el más usado porque es el que trae por defecto casi todo el software; Signos enteros es el más antiguo y ha vuelto con fuerza; Regiomontano fue el estándar del Renacimiento y sigue siendo el de la astrología horaria. Esta herramienta te enseña los nueve con tus datos para que compares las lecturas y marques el que te encaje, que es una decisión tuya y no un cálculo.

¿En qué se diferencian los nueve sistemas?

Se agrupan en cuatro familias. Los que reparten tiempo (Placidus, Koch, Topocéntrico) miden lo que cada grado tarda en subir del horizonte al meridiano, y como unos signos suben mucho más deprisa que otros producen casas muy desiguales. Los que reparten espacio (Campanus, Regiomontano) hacen cortes geométricos de la esfera celeste y dan casas más parejas. Los que reparten el cuadrante (Porfirio, Alcabitius) respetan los cuatro puntos reales y parten cada cuarto en tres. Y los que no reparten nada (Igual, Signos enteros) cuentan de treinta en treinta o usan directamente los signos.

¿Necesito la hora exacta de nacimiento para las casas?

Sí, sin excepción. Las casas dan la vuelta completa cada veinticuatro horas, o sea que se mueven un grado cada cuatro minutos: sin la hora no hay nada que calcular. La hora suele figurar en el Libro de Familia, y si no la tienes puedes pedir una certificación literal de nacimiento en el Registro Civil, que es gratuita. Si no consigues la hora, la carta astral sí funciona igualmente con el Sol, la Luna y los planetas.

¿Por qué mi Sol cambia de casa según el sistema?

Porque está cerca de una de las ocho cúspides discutidas, y cada sistema la coloca en un sitio distinto. No es un fallo del cálculo: las posiciones de los astros son idénticas en los nueve sistemas, y en eso coinciden todos. Lo que se mueve son las cúspides. Cuando un astro cae en la misma casa en los nueve, la lectura es sólida; cuando cambia, lo honesto es decir que no hay una respuesta única, y por eso la herramienta te muestra en cuántos sistemas coincide.

¿Qué significa cada una de las doce casas?

La I es la presencia y el arranque; la II, los recursos y lo que valoras; la III, el entorno cercano y la manera de hablar; la IV, la casa y la familia; la V, lo que creas y lo que disfrutas; la VI, el oficio y la rutina; la VII, la pareja y los pactos; la VIII, lo compartido y las crisis; la IX, los estudios y los viajes largos; la X, la vocación y el reconocimiento; la XI, los amigos y los proyectos; y la XII, lo que queda a la sombra. La herramienta te da el texto completo de cada una junto con la lectura de los siete astros.

¿Qué son los signos enteros o whole sign?

Es el sistema helenístico, el más antiguo de todos: la casa I es el signo entero que está saliendo, la II el siguiente, y así hasta doce. Ni siquiera usa el grado exacto del Ascendente. Es el que más discrepa de los demás, porque hace saltar de casa a los astros que están en el mismo signo que el Ascendente pero por delante de su grado. Ha vuelto con fuerza en los últimos años de la mano de la astrología tradicional.

¿El cálculo de las cúspides es fiable?

Las posiciones astronómicas sí: las cúspides de los nueve sistemas están comprobadas contra Swiss Ephemeris sobre mil doscientos nacimientos aleatorios entre 1900 y 2025 y entre 60° norte y 60° sur, con coincidencia exacta. La interpretación es otra cosa: la astrología no es una ciencia y sus lecturas no tienen validez predictiva demostrada. Tómalo como entretenimiento y como una pieza curiosa de historia de las ideas.

¿Es gratis y guardáis mis datos?

Es completamente gratis y no hace falta registrarse. Todo el cálculo se realiza en tu propio navegador: tu fecha, tu hora y tu lugar de nacimiento no se envían a ningún servidor. Lo único que se guarda es el sistema de casas que marques, y se guarda en tu propio navegador para que la próxima vez lo encuentres marcado.

Los nueve sistemas, del más antiguo al más reciente

  1. Signos enteros (helenístico). La casa I es el signo entero que está saliendo. El más antiguo y el que ha vuelto con más fuerza.
  2. Igual (antiguo). Treinta grados desde el Ascendente. Todas las casas miden lo mismo, a cambio de que el Medio Cielo deje de encabezar la casa X.
  3. Porfirio (siglo III). Respeta los cuatro puntos reales y parte cada cuadrante en tres. Es también el sistema al que caen los programas cuando los demás fallan cerca de los polos.
  4. Alcabitius (siglo X). Árabe medieval, a medio camino entre repartir tiempo y repartir cuadrantes.
  5. Campanus (siglo XIII). Parte en doce el primer vertical, el círculo que pasa por encima de tu cabeza de este a oeste.
  6. Regiomontano (siglo XV). El estándar del Renacimiento y todavía el de la astrología horaria. Divide el ecuador celeste en doce partes iguales.
  7. Placidus (siglo XVII). El más extendido con diferencia. Reparte el tiempo que cada grado tarda en subir del horizonte al meridiano.
  8. Koch (siglo XX). Alemán, muy usado en Europa central. Reparte tiempo tomando como referencia el grado del Medio Cielo.
  9. Topocéntrico (siglo XX). Argentino, de los años sesenta. Nació de una observación estadística y da resultados casi idénticos a Placidus.